sábado, 7 de septiembre de 2013

¡Aficionados, a defenderse!






Las manos de la prensa fuera de los toros.
Y del Real Madrid.


¿Cómo se ejerció -y se ejerce casi siempre- esa tracción? Mediante una forma de sofisma que consiste en la reiteración de algo que se da por supuesto. Cuando los medios de comunicación proporcionan una interpretación de las cosas que ni se justifica ni se discute, y parten de ella una vez y otra como algo obvio, que no requiere prueba, que, por el contrario, se usa como base para discusiones, diferencias y hasta polémicas, los que reciben esa interpretación se encuentran desde el primer momento  más allá de ella, envueltos en análisis, procesos o disputas que precisamente implican su previa aceptación. Todas esas discusiones, que no se rehúyen, sino que se fomentan, de distraer de esa aceptación que se ha deslizado fraudulentamente y sin crítica, por un simple mecanismo de repetición y utilización  como base de toda discusión ulterior. Los dos elementos (repetición y utilización) son esenciales; el primero produce una especie de "anestesia" o e efecto "hipnótico"; el segundo "pone a prueba" la tesis que interesa, de una manera sumamente curiosa, que no es probarla, demostrarla o justificarla, sino hacerla funcionar. Se sobrentiende que su funcionamiento es prueba de su verdad. 
Si con el mismo método se echase una ojeada a la situación actual, probablemente se obtendría claridad suficiente para evitar en el futuro diversos males cuya amenaza es demasiado evidente.
La única defensa de la sociedad ante ese tipo de manipulaciones es respon­der con el viejo principio de la lógica escolástica: nego suppositum, niego el su­puesto. Si se entra en la discusión, dejándose el supuesto a la espalda, dándolo por válido sin examen, se está perdido. Es muy difícil que el hombre o la mujer de escasos hábitos intelectuales, acostumbrados a la recepción de ideas más que a su elaboración y formulación, se den cuenta de que están siendo objeto de esa manipulación; sobre todo cuando el «supuesto» que se desliza es negativo, es decir, consiste en una omisión. 
De ahí la necesidad de un pensamiento alerta, capaz de descubrir las mani­pulaciones, los sofismas, especialmente los que no consisten en un raciocinio falaz, sino en viciar todo raciocinio de antemano.


Julián Marías. "La Guerra Civil ¿cómo pudo ocurrir?"






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