viernes, 13 de septiembre de 2013

Feria de novilladas de Andorra (Teruel)




"Churrerón" Nº 45 de Los Maños. Novillo lidiado en Andorra (Foto de Víctor Saez)


Más que por los toros fuimos a Andorra por el mero placer de juntarnos con íntimos amigos, y así cedimos ante su insistencia y sus ganas de ejercer de desprendidos anfitriones.
Pero claro, cuando ya estás allí, sabiendo que aficionados que conoces de los tendidos de Las Ventas son también comisión taurina en su pueblo te suena a que si no están medio locos poco les falta.
Tan lejos de indultos y periodistas del puchero taurino; tan cerca de la casta y de aficionados de bien que sólo quieren contar en su blogs que han pasado una tarde de toros con otros aficionados.  Porque al final ésas son las dos maneras por las que se llega a la emoción: por la vía de lo pomposamente alabado y ficticio del “sentirse a gusto y poder expresarse” - que tan machaconamente taladra todas los portales taurinos-,  o dignificando el eje de todo esto, que es el toro, y volver a ponerlo en el centro. Nosotros, como tenemos blog y buenos amigos, sólo sabemos llegar a la emoción por el camino éste de la casta, las arrobas y el trapío. Por eso fuimos a Andorra con la misma ilusión que el  que  la noche de Reyes pone galletas y leche junto a los zapatos.



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