lunes, 23 de septiembre de 2013

En pruebas





Cuando aún no hay poso ni estilo definido siempre queda por contemplar el forofismo. Y que no falte. Volver a ver el fútbol en un bar es el mejor recordatorio de nuestro linaje. Ante las nuevas banderías que estos años de atrás se han enfrentado por la hegemonía de la masa social siempre ha tenido alta participación el ancestral y castizo forofismo. Fuera de este último trienio el piperío ya no es más que una lobotomía colectiva de la prensa (esa misma a la que ayer Florentino puso precio a la recompensa por su caza y captura) y el tardomourinhismo se sacude los escombros del último mes de la temporada pasada, lleno de demoliciones y voladuras descontroladas.
El que verdaderamente ha sobrevivido, no hay más que ver su background, es el forofo de barra de bar. No hay nada más inconscientemente peligroso para el madridismo que un hombre a un auricular pegado. 
Y ahí se aloja el verdadero drama de este club, operarios que dirigen al equipo y al estamento armados con una de bravas y una clara doble. El mismo que ante cada ocasión fallada por Benzema ( no hay delantero en la historia blanca que se le hayan concedido –y desaprovechado- más oportunidades en cinco años) actúa de oficio, espetando un “Cristiano ha fallado también una antes”…. Todavía hay que explicar que el autismo de Karim es inversamente proporcional al ansia del gitano de Funchal??
El mismo forofo que sigue obstinado en ver una conspiración mesónica (de mesón Txistu) en la suplencia de Casillas…Todavía hay que explicar que incluso los más reticentes, entre los que me incluyo, nos hemos dado cuenta hace rato que Iker no está en condiciones ni con ánimo de poder competir con Diego López de tú a tú??
Criatura.
Del partido poco que aventar. Mientras rumiábamos lo que Carletto nos dejó dicho la víspera (“Soy italiano, con tres pases vale”) el Madrí, aún desperezándose, ya había concedido el gol en contra de siempre, que hace sentirse al contrario como el butanero cuando entra hasta el fondo con la bombona.
Lo que ya se esboza entre tanta interferencia es que Arbeloa sino la capitanía del equipo sí que enarbola, como en Estambul, un rigor táctico, contagioso, que se ha echado de menos anteriormente. Que Francisco Román Alarcón Suárez en Inglaterra ya hubiese sido investido caballero (sir Isco). Que la hormiguita Di María, con sus slaloms caústicos y todo, se va a hinchar a jugar, lo suyo y lo de la cigarra turco-alemana. Y que los Illarra, Carvajal y compañía, incluso Lukita, tienen el próximo Sábado su particular baile de graduación: puesta de largo, bailar con la más fea, primera resaca.
Y Cristiano devorando goles, como huevos en “La leyenda del indomable”, rezando para que pasen muchos meses antes de que se nos atragante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario