domingo, 1 de diciembre de 2013

Cordura y temple



Imposición de manos

Magnus Carlsen, que es el doble de vikingo que todos nosotros -por noruego y por madridista-  sería un gran capitán para el Madrí (“yo no soy el Messi del ajedrez”). 
Tuvo que venir un campeón del mundo de ajedrez a traer cordura y temple, y así mediante imposición de manos sedó a Sergio Ramos para que, al menos durante noventa minutos, se dedicase a jugar al fútbol y no pensase en… que no pensase. Tal cual. Mas luego ya no hubo rastro ni de ajedrez, ni de tableros, ni de peones, ni de casillas…. ni siquiera de Diego López. 
El Real Valladolid, equipo comunero, de predios solidarios en la austeridad y en aperos (Delibes dejó dicho que el cielo de Castilla es alto porque lo levantaron los campesinos de tanto mirarlo), forjó parte de mi infancia -por proximidad geográfica y fraternal- pero ayer, como hoy, nunca han conseguido estos pucelanos levantarse en armas contra el dominio soberano de la nobleza castiza. 
El partido fue la típica gestión rutinaria, de ventanilla de administración pública. Algo mecánico y repetitivo que se hace en un santiamén si se tiene todo en regla. El mar de dudas de Carletto con el dibujo parece que son menos desde que se agarra al flotador de Xabi Alonso. El resto son cromos que ya iremos colocando poco a poco.
Tiene este Alonso una doble versión, igualmente original, sin subtítulos, que acude en función del resto del reparto. Hay un Xabi a lo Emidio Tucci, traje de raya diplomática, gentil y cartesiano, que se enseñorea del partido con solamente tener próximos a Modric –que juega con la firmeza del que ha esquivado bombas- y Alarcón –que juega con el postureo del que gobernaba en el parque del barrio-.
Y luego está el Xabi a lo Jot Down, que lo mismo se remanga los pantalones y se acomoda en el chaise longue a esperar que le hagan una interviú, que celebra un gol de Arbeloa como si persiguiese a un carterista.
Existe un tercer Xabi, el que según mi gran amigo, casi hermano, Kakel –éste sí que sabe de fúbpol, pero un huevo, además- a veces se deja y se dedica a pastorear, a vagar por el medio del campo, como la zarzamora por los rincones. Pero, aunque él ya lo sabe, yo le digo que la culpa es de los otros, que no le escuchan.
El resto es más atrayente y atractivo para los sentidos, pero también más periférico. Estos laterales son muy largos, viven mucho más tiempo en zona enemiga que en campo propio. Tanta gente por delante del balón obliga al contrario a escudarse, y en esos ambientes el Madrí se mueve resueltamente. Luego que la hernia más cara del fútbol mundial meta hoy tres no demuestra nada, ni siquiera que Carletto tenga razón cuando dice que jugando a banda cambiada dispararía más veces a puerta. Pensábamos que sin Ronaldo no íbamos a tener verbena, pero la orquesta tocó hoy hasta el final.
Y está Di María, que entre lesiones de otros y méritos suyos, se va a forrar a jugar este año. Y eso Carletto lo sabe, y le gusta.Y con ellos Benzema, que cada vez que desenfunda no sabemos si va disparar con un letal y elegante revólver con cachas de nácar, o si por el contrario va encañonar con una pistola de agua. 
Con otra jornada tachada en el calendario y la gente recién cobrada la semana no dará para mucho en el café y el cigarrito, si acaso más rumores acerca del mercado invernal de fichajes, o las ganas que tenga Sergio Ramos de protagonizar portadas. Es entonces cuando deberíamos volver a avisar a Magnus. Quiera René que no.




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