jueves, 27 de febrero de 2014

Entre dos aguas




El Juli: 'Cada cita será un sueño, mi camino sigue'



Si uno conoce un poco la zona sabrá que a la espalda del Círculo de Bellas Artes  queda la calle de los Madrazo, la antigua de la Greda. Al inicio de la calle está la casa donde nació Rafael El Gallo. Hay guiños inesperados incluso para el propio destino. El Juli en la cuna de Rafaé. Tan cerca, tan lejos.

Hay quien dirá, los de pensamientos más retorcidos y aviesos, que no es casualidad que en la semana por antonomasia de las chirigotas haya sido la elegida por el Juli para articular su mensaje carnavalero . Fue en el Círculo de Bellas Artes (famoso por su fiesta de disfraces) por estar ocupado el Congreso de los Diputados. Se evitó así la razonable confusión de si se estaba debatiendo el estado de la nación o el calendario juliano.
He de admitirlo: no fue el toreo de El Juli que me hizo aficionado. Y si es ésta la condena que he de cumplir por demandar  toros íntegros, o ese prurito de superación que sólo tienen los genuinamente inolvidables, por favor, échenme a mí todas las culpas.
Cuando se convoca a una audiencia para comunicar unas intenciones y éstas ya son conocidas, por reiteradas y previsibles, eso  se llama reincidencia, no rueda de prensa.
Hay un mal endémico, arbitrariamente selectivo, a la hora de decidir qué se moderniza del toreo y que no. El respeto a la carta. Se presentan las giras en un teatro para culturizar la fiesta, teniendo Las Ventas más salones que Versalles para estos eventos. Entramos en la casa de los demás (teatros, platós de televisión) porque hay que socializar los toros, pero si vienen a la nuestra a jugar la Davis o a poner una pista olímpica de basket está feo, porque se profana el albero. Anuncio en Febrero, que no ha empezado ni Castellón, que en Junio se sabe ya el cartel de Beneficencia, que antes era para quien se lo ganaba durante la temporada y ahora para quien lo negocia durante el parón invernal. Repito con bombo y platillo que en Francia se matan Miuras y santacolomas, pero no sé qué pasará en Madrid , Pamplona o Bilbao. Todo el mundo taurino pendiente de El Juli, pendientes de ese puñetazo en la mesa que le haga creíble, pero mejor repito el sermón de las siete palabras. Los feligreses, más fanáticos, y los aficionados, más descreídos…. Nunca un acontecimiento relacionado con los toros tuvo tan poco que decir de ellos. Una bala menos en la canana.

Es en momentos como el de ahora cuando uno piensa por qué elevamos un gran artista a niveles de  leyenda. El hijo de Luzia, Paco de Algeciras, dejó dicho esto: "Todo lo que hago es flamenco. Sobre todo cuando no hago flamenco".  Y puede que sea eso un poco lo que (no) le sucede a El Juli, cuanto más profetiza sobre su compromiso inmortal con el toro, más señales va dejando de lo que pudo haber sido y no será. Uno flotó entre dos aguas, el otro se agarra para no ahogarse.

Semana de Carnaval: chuflas, cuplés y guasas. De chirigotas. Seguiremos sin estar invitados a su fiesta. Seguiremos siendo lo que ellos han sentenciado: una comparsa.



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