viernes, 15 de mayo de 2015

Saúl.




Hace ahora un año David Mora fue gravemente corneado en Las Ventas, inicio de una travesía de un desierto de lucha contumaz que aún persiste. Aquel día estaba también Saúl Jiménez Fortes que, al igual que el tercero en el cartel, Antonio Nazaré, visitaron el negociado del doctor García Padrós. Sirva como íntimo homenaje este texto, publicado ese día, leve recordatorio de lo que es verdad , y de lo que no lo es.



Y tú, dime, qué sabes de la verdad si nunca, atornillado en el albero, has cargado la suerte.

Tú qué vas a saber lo que es la devoción si jamás retumbó en tu cabeza el eco de los olés.

Qué sabes tú de materializar un sueño si nunca trazaste una media de rotas, desmayadas las muñecas y la cadera quebrada.

Qué me vas a contar tú a mí del peligro si jamás un gañafón hizo saltar las costuras de las luces de tu traje, si jamás un olor de asta quemada te empitonó en la femoral.

No intentes definirme el miedo si nunca un gélido resuello te arañó en la nuca al abrirse el  portón de cuadrillas.

Qué sabes tú lo que es amar con todas las fuerzas si jamás lloraste cuando arrastraban el cárdeno de tu triunfo.

Tú no has conocido el dolor si nunca empapaste de rojo el helado hule de la enfermería.

Ni te imaginas lo que es el poder si jamás el alguacilillo te citó en los medios.

Es imposible que tú me expliques lo que es la tristeza si nunca pinchaste una Puerta Grande.

No me creo que tú sepas lo que es morir por momentos si jamás el silbido de una almohadilla rozó tu traje de luces al abandonar la plaza, si nunca hiciste ese quite que salvó la vida a tu compañero.

Dudo que hayas sentido lo que es el respeto si nunca se hizo el silencio en una de tus faenas.

No tienes ni idea de lo que es el delirio si jamás sentiste cómo te arrancaban los alamares cuando a hombros te porteaban hasta el Wellington.

Pero tú qué vas a saber lo que es una mentira consentida si nunca estoqueaste ahí donde Antonio Ordóñez se inventó un Rincón.

Ni puedes saber lo que es la eternidad si jamás conseguiste parar el tiempo por naturales.

Pero tú, qué cojones me vas a explicar a mí lo que es la muerte, si nunca, jamás en tu puta vida has sentido lo mismo que hoy uno solo de los veinte mil de Las Ventas.




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