lunes, 12 de mayo de 2014

Tercera de Feria. Hoy se la envaina uno, y no pasa nada.



Explicaba José Ramón Márquez lo de ayer de Juan del Álamo con la navaja de Ockham, que es ese  principio de economía por el cual sabemos que «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». Hoy es el teorema de Chappaquiddick de White el que abre un claro en toda esta cueva lúgubre y oscura que ha sido la corrida de Pichorronco. A saber: cuanto antes se anuncien las malas noticias, y cuantos más detalles se den, mejor. No hay argumento que refute la casta, que disipe tan insobornablemente las dudas y confirme sin trampas las certezas. Ese argumento por el que se consagra la emoción llegando por la orilla del riesgo y el miedo, y no por esos atajos de la estética y la del sentirse a gusto que tanto ayuda a la hora de expresar tauromaquias modernas, ese tabarrón del elogio del arte,  que en un portal taurino y en otro después no paramos de releer. Hoy se la envaina uno, y no pasa nada. La casta, los tobillos volando sobre el albero, las caras de alcuza, las malas ideas, y los hocicos arrastrados hoy no han venido. Y se les esperaba. Joder que si se le esperaba. Unos dicen que por los dineros, otros que por exceso de confianza ganadera. Lo que está claro que hoy Escolar se la ha puesto botando y facilona a todos esos que estaban deseando chutar a la portería de esa clandestinidad que llaman torismo.
Como Umbral de su libro yo quiero venir a hablar de Fernando Robleño. A Robleño se le tiene respeto pasando antes por el cariño. Y cuando se enumeran  las ganaderías que lidia, que parece la lista en los reyes visigodos, uno no puede por menos que escribir de él para que lo sepan los que hoy no han podido venir a verle, tenerle un casi familiar respeto, incluso esa indulgencia tierna que se le concede a quien, como en la canción, se sabe que el diario no va hablar de él. Y si el juicio por el que se le condena es no haber sabido disfrazarse de artista y entenderse con un lote de un comportamiento en las antípodas de la casa, de nobleza muletera y ayuno de casta, entonces Robleño es culpable. Nos dejó también dicho Márquez en tuiter que estuviésemos hoy al loro con Ángel Otero. No hay que perderle la visual a un Otero cuando está en acción. Dos pares concediendo (casi) todas las ventajas a Mantecoso, cuadrando en la misma cuna del toro, y saliendo de la suerte con la misma donosura con la que se pide una de bravas y cuatro cañas.
Con él vino Pedro Iturralde, que además de dar siempre los buenos días para quien los quiera dejó un vistoso tercio de varas de enorme mérito, moviendo el penco de tal manera que alegrase la embestida de este cuarto Mantecoso (mejor y más dosificada la segunda vara que la primera) y agarrándose al palo repleto de firmeza y convicción. A ver si con la píldora de ayer de Óscar Bernal y la de hoy de Pedro Iturralde se va poco a poco quitándonos la alergia de ese simulacro de suertes de varas que más que ahormar los defectos consigue ampliarlos.



2 comentarios:

  1. ESCOLAR 1. No sé, yo la verdad es que alucino un poco con la decepción de la gente. ¿Es que acaso ha sido mucho peor que las últimas corridas de Escolar en Madrid? Quitando la de 2009 donde hubo dos toros buenos y alguno suelto interesante, en general, las corridas de Escolar de 2011 (2010 no lidió aquí, como sabemos*) hacia aquí han sido tremendamente irregulares. En 2011 la corrida solo tuvo, como ayer, un toro, el primero, y en menor media el cuarto. Lo demás, como ayer. Ni peligro, ni fuerza, ni tampoco gran listeza (¡ojalá!), solo sosería y algún arreón. En 2012 la corrida fue completamente vacía, dejando solo algún chispazo del segundo, pero lo demás muy soso, como una nulidad. La del año pasado tuvo dos toros interesantes, sobre todo Bustillo y el primero de Robleño, segundo de la tarde. Lo demás flojo. Y la corrida de ayer tuvo un toro, el primero, bravo, emocionante, que apretó en las dos varas que tomó y que cuando iba, iba de verdad. Robleño no estuvo mal pero no acabó de dar el paso. Debe acojonar cuando un toro repite así y Robleño cortaba las series llevado por las dudas. Toro de 2 orejas. Y el otro toro interesante fue el cuarto, que lo hizo todo más o menos bien hasta que se orientó y se vino abajo, las dos cosas, aunque no sé cual de ellas primero. Y lo demás filfa, filfa, filfa. Lo que me alucina es como los aficionados que se las dan de íntegros y que son adeptos a una ganadería hacen lo que los adeptos a los toreros cuando estos fallan: echarle la culpa a otro, al toro, al publico, a lo que sea. Dice Márquez en Salmonetes que la culpa es de la plaza, que compró los baratos. Y claro... o sea que Escolar tiene los encastados y los bravos separados, ¿no? Por que podemos hablar de la presentación pero más allá de eso lo que lleven dentro no tiene nada que ver y los toros estaban en tipo. Aún así, la corrida fue casi vacía. ¿Es culpa de la presentación? Hombre, hombre... Y cito a Márquez por citar a uno, porque en general pasa con todas estas ganaderías cuando fallan (y conste que a mi me ilusionan y me fastidia cuando fallan, ojo). No hay más que ver los blogs. Creo que hay que ser algo más ecuánime y decir las cosas como son, porque todo lo demás son excusas de diferente nivel, algunas bastante cutres. Recordando a Vidal, todo esto va a acabar provocando que un aficionado, cuando le pregunten de qué ganadería es, diga: ¿ganadería? yo soy del que lo echa.
    J. C. ROMERO

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  2. Clarito clarito lo que dices J.C. Gracias por tu aportación, yo opino en esencia como tú, aunque creo que en Las Ventas la gente no sólo tiene en cuenta las últimas actuaciones allí sino también se acuerdan del Chumbero de Cenicientos o de la encerrona de Céret de Robleño... de ahí que el listón sea tan alto para Escolar.

    Un abrazo, y gracias de nuevo.

    Saludos

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