jueves, 6 de noviembre de 2014

El aficionado incomunicado




Uno se tiene por aficionado cabal, mi sitio está con los que defienden la Fiesta y concibo que mi opinión conspicua cuenta, por eso quise unirme a las tribulaciones de las figuras cuando se mancomunaron en los grupos de la gé (el G-10, el G-5...), pero no supe dónde formalizar mi apoyo, así que pensé que mi cuota solidaria de adhesión a la causa sería seguir disfrutando de la expresión de sus tauromaquias y de su sentirse a gusto vía fiduciaria, es decir pasando por taquilla.

Quise unirme también cuando picadores y banderilleros  dieron forma a su indignación mediante un comunicado, y como en ningún sitio había lista para firmar apoyando las demandas me esperé a San Blas, a que volviesen los toros en Valdemorillo, no habría acto de mayor vindicación con las cuadrillas que  mi presencia en la plaza, con mi entrada en la mano, es decir pasando por taquilla.

Quise, esfuerzo vano, enrolarme en alguno de los comunicados que la Unión de Criadores de Toros de Lidia redacta cada cierto tiempo, y en otras causas perdidas como la carta que le envió André Viard a El Juli, incluso perseveré para colarme en la Joy Eslava a la presentación de Morante, pero nunca supe ni dónde ni cómo plasmar mi apoyo, mis intenciones y mis ganas de remar….

Ahora son los empresarios de ANOET los que apocalípticamente parafrasean eso que ya adelantó Martínez Uranga: esto se acaba. Y al igual que con los otros frentes abiertos (soy aficionado cabal, mi sitio está con los que defienden todo esto, que no se olvide) yo quise apuntarme en alguna lista y ser de la partida, pero no he localizado aún ni un solícito buzón de sugerencias ni un libro de condolencias por el finado. Y volví a pensar en pasar por caja, que es donde mi decoro de buen aficionado se aquilata y disipa cualquier malentendido, pero de tanto pagar para ver a las figuras, de tanto apoquinar por defender a los subalternos y de tanto pasar por taquilla para sufragar ganaderías y empresas ( figuras que apoderan las empresas que ponen el ganado en las plazas que ellos mismos regentan, donde  torean las figuras que apoderan la empresas que… y así hasta infinito) me di cuenta que aquí sólo cotiza el menda, y que no me queda solvencia ni ganas para subvencionar a tanto sablista.

Quise poner todo esto por escrito, redactar mi comunicado, confiado en que la fuerza del mensaje no depende de lo alto que esté el pedestal, sino de lo cerca que esté la audiencia. No me hizo falta brujulear -antes de buscar te encuentran- y sin censuras ni endogamias hallé amparo en el único colectivo que, en lugar de pedir, dona. El aluvión costea su fiesta, pero los aficionados administran la cordura.

Un viejo proverbio masái sentencia que cuando dos elefantes se pelean es la hierba la que sufre. Mientras todos reclaman lo suyo aún quedan cuatro locos alfombrando las luchas gremiales dispuestos a seguir financiándoles la barra libre a cambio de un compromiso de  integridad, arrobas y trapío, la verdad en corto y por derecho, y no mentiras descastadas. 

Exigir no es ser intransigente. Inmejorable este momento para dejar de tener opinión, y empezar ya a tener criterio. 



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